Tomar decisiones “verticales y de altura”

Safety firstA veces se nos plantean algunos dilemas a la hora de decidir el uso de un determinado equipo o de elegirlo para un determinado escenario.
Existe un procedimiento claro de toma de decisiones a la hora de elegir y usar un equipo para la realización de un trabajo o incluso de cómo actuar en general en un contexto de trabajos en altura y “trabajos verticales”. Estos cuatro pasos que comentamos a continuación pueden ser una herramienta de ayuda a la hora de tomar decisiones.

Por supuesto que no es un documento exhaustivo, ya que cada aspecto comentado tiene múltiples lecturas y multitud de matices a tener en cuenta. El contexto de los trabajos en altura y los “verticales” es de una especialización amplia y muy específica.

Todas las ideas que se plantean y los comentarios que las acompañan, proceden de una reflexión surgida de la realidad diaria, en la que estamos todos implicados.

Este artículo está contextualizado en la realidad, legislación y normativa europea y española, por lo que algunos aspectos deberían ser traspuestos a la realidad de vuestro ámbito geográfico laboral.

1° Cumplir la ley (Leyes, Reales Decretos, Decretos, Resoluciones, Ordenes Ministeriales)

Es fundamental para la toma de decisiones conocer la legislación que existe en tu país sobre trabajos en altura y trabajos de acceso con cuerda (verticales).

Teóricamente esta labor corre fundamentalmente a cargo del Técnico Superior en Prevención de la empresa o del servicio contratado ajeno. Este profesional debería dar respuestas correctas y documentadas a este tipo de aspectos, fundamentalmente reflejadas en el Plan de Prevención de la empresa y si procede en los Planes de Seguridad y Salud que se deberían elaborar antes de empezar una obra.

También, cualquier profesional relacionado en el sector, trabajadores, empresarios, encargados, distribuidores, formadores, deberían conocer las legislaciones mas básicas sobre el entorno en el que se mueven.

Aunque muchos técnicos en prevención realizan un trabajo magnifico y están comprometidos con la seguridad y la cultura preventiva, muchas veces mas allá de sus obligaciones, dedicando tiempo y esfuerzo en mantener un nivel de competencia alto, otras muchas veces, el problema radica, en que los técnicos en prevención, por motivos diversos — carga de trabajo imposible de abordar, falta de formación especifica, plazos difíciles de cumplir, falta de experiencia y conocimiento del tema, etc— que ahora no vamos a mencionar exhaustivamente, no conocen la legislación básica sobre trabajos en altura o lo que es mucho peor, la interpretan de manera errónea y aplican criterios equivocados o inapropiados a la hora de tomar decisiones, más llevados por criterios admitidos por la tradición y la costumbre, que por aplicación real de la Ley.

A veces los documentos que pasan por mis manos, elaborados por técnicos, son francamente mejorables, confundiendo algunas veces conceptos tan básicos como “trabajo en altura” con “trabajos de acceso y posicionamiento con cuerdas”.

No me gustaría solo poner el peso de la obligación del conocimiento de la Ley en los técnicos de prevención, todos los demás implicados estamos en una situación igual o peor. La mayoría de los trabajadores y empresarios de este país del sector vertical/trabajos en altura no saben, por ejemplo, algo tan sencillo como en dónde queda reflejado en la legislación la obligación de trabajar con dos cuerdas cuando se realizan trabajos de acceso y posicionamiento con cuerdas.

El Real Decreto 2177/ 2004 define con claridad, no muchos, pero si algunos mínimos que se deben cumplir en el mundo vertical, especialmente en su anexo: “Disposiciones específicas sobre la utilización de las técnicas de acceso y de posicionamiento mediante cuerdas”.

El problema en España, es que no nos educan, no nos gusta, no tenemos predisposición a leer, a informarnos, a conocer el entorno donde nos movemos diariamente y menos aún, si lo que tenemos que leer es legislación, muchas veces aburrida y farragosa, pero no nos queda otra opción si queremos tener argumentos fiables sobre nuestro entorno profesional. Por ejemplo, desde el año 2004 (!) según el RD 2177 el Shunt de Petzl —pato— (bloqueador de ámbito deportivo, Nota del Editor) no se debería usar como dispositivo en un sistema anticaídas, ya que no cumple los requisitos mínimos que establece la ley. O no deberíamos colgar material, herramientas o cubos en la cuerda de seguridad.

No harness

2° Cumplir la normativa europea (EN)

Una vez que sabemos que el equipo que vamos a utilizar es el adecuado según la legislación vigente, otro aspecto a tener en cuenta es si este dispositivo cumple con la norma europea EN acorde al uso que estamos haciendo del equipo.

Es decir que la norma que cumple sea la aplicable al contexto en donde lo estamos usando. Por ejemplo: el dispositivo Grigri de Petzl cumple una norma europea (EN 15151) pero esta norma es de ámbito deportivo en el alpinismo y la escalada, por lo que no sería de aplicación en el ámbito de los trabajos verticales y por consiguiente aunque sea un aparato que nos permita bajar y subir por cuerdas, no lo podríamos usar en un trabajo de acceso y posicionamiento con cuerdas (verticales).

Aquí también los técnicos en prevención suelen estar perdidos en este gran mundo de las alturas, confundiendo muchas veces equipos de trabajo con equipos deportivos de escalada, o como me encontré una vez en una empresa de gran prestigio, equipos diseñados para parques de aventura por parte del fabricante, usándose como equipos de trabajo en altura.

Tener también muy en cuenta en este apartado que a los trabajos en altura y a los trabajos de acceso y posicionamiento con cuerdas (verticales, rope access en inglés), aunque dentro de un contexto similar, no les son aplicables muchas veces las mismas normas y los aparatos y dispositivos podrían ser aptos o no, según el contexto.

Por ejemplo, el muy conocido anticaídas Stick-Run actualmente cumple la norma de uso como anticaídas para trabajos en altura EN 353, pero no la de trabajos verticales EN 12841, por lo que su uso debería quedar relegado al primer ámbito mencionado.

3° Seguir el libro de instrucciones del fabricante

Esos libritos que se encuentran dentro de las cajas de un equipo cuando lo compramos y nos falta tiempo para tirarlos o para meterlos en un cajón y nunca más leerlos u hojearlos, son información importante de cómo usar un equipo.

En principio, debemos usar los equipos como el fabricante nos especifica, siguiendo sus recomendaciones y consejos. Aquí cada fabricante diseña y muestra la información dentro de su propio criterio. Eso sí, debería cumplir unos mínimos establecidos en la EN 365 y aunque en general estos libros suelen ser muy útiles y están bien diseñados y redactados, a menudo contienen información escasa, son confusos o directamente establecen un uso paradójico del equipo, aparentemente fuera de la legislación vigente o fuera de la norma europea.

No olvidemos que un libro de instrucciones también es un documento que se podría tener en cuenta, por ejemplo, a la hora de establecer un veredicto en un juicio, por lo que son “documentos vinculantes” y con un peso jurídico especifico.

Por ejemplo, para usar el nuevo Asap de Petzl, uno debe atender de manera específica a las diferentes formas de uso, según se desarrolle el trabajo en un contexto de trabajo en altura o de acceso y posicionamiento con cuerdas (verticales). En este caso cambia el tipo de cuerda que podemos usar y la disposición del absorbedor en el dispositivo, además de otros detalles a tener en cuenta.

Ningún libro de instrucciones debería contradecir la legislación vigente, ni las normas europeas, aunque algunas veces esto ocurre, por motivos diversos.

4° Seguir los procedimientos de trabajo y normas internas de seguridad de la empresa

Un procedimiento interno de trabajo nunca debería contradecir la legislación vigente, ni los usos de los equipos según la normativa europea, ni las recomendaciones e instrucciones mostradas en los libros de instrucciones de los fabricantes de los equipos.

Un procedimiento interno puede ser más restrictivo y tener en cuenta más aspectos preventivos y de seguridad que la legislación vigente, pero nunca menos. Por ejemplo, algunas empresas adoptan, de forma propia, la norma de que la cuerda de seguridad (sistema anticaídas) siempre es de diferente color a la de trabajo (cuerda para el descensor o bloqueadores). Con esta medida consiguen incrementar el nivel de seguridad de sus trabajadores.

En el ámbito de los procedimientos internos, que muchas empresas elaboran por escrito y los validan como normas internas a seguir de forma obligatoria, nos encontramos de todo.

Algunos son herramientas fantásticas, que han sido elaborados con profesionalidad y efectividad, muy útiles para prevenir accidentes. Otras veces, estos documentos aunque útiles, son imposibles de seguir en la realidad del día a día, porque a los trabajadores se les exigen niveles de productividad tan altos, que hacen imposible seguir los pasos establecidos en los procedimientos, si se quieren conseguir estos resultados.

Tampoco olvidemos que los trabajadores también tenemos algo de culpa cuando empresas más comprometidas con la seguridad establecen claros pasos de seguridad en sus procedimientos y nosotros nos los saltamos por dejadez, incompetencia, o falta de compromiso con la seguridad. Muchas veces necesitamos y nos gusta tener un procedimiento, precisamente para experimentar el placer de saltárnoslo, actitud muy común en el mundo de los trabajadores y especialmente en la de los “verticaleros”.

Como decía un alumno mío: “con tanto procedimiento y normas que seguir, ¿dónde queda la libertad?”. No debemos confundir libertad con seguridad. Si algo no nos gusta sentémonos y entre todos decidamos cómo cambiarlo. Los procedimientos de trabajo deben ser documentos vivos, revisables y en constante evaluación.

Por otro lado y en el otro extremo, otros son documentos chapuceros, elaborados con “corta-pega”, sin ningún criterio profesional, para cumplir el expediente, muchas veces no por mala fe, sino más bien por incompetencia, falta de formación, prisas o falta de criterio.

Algunos documentos que han pasado por mis manos eran tan inapropiados que rozaban lo cómico. Algunas veces estos procedimientos internos han sido elaborados premeditadamente con ánimo de incrementar la producción en las empresas y no con una cultura preventiva de accidentes, modificando criterios claros de la Legislación y otras veces, encubriendo otros aspectos para disminuir o no encarecer los costes a costa de la seguridad.

Decir también que muchas empresas que he visitado dedican tiempo y esfuerzo en crear procedimientos de trabajo internos, prácticos, reales y cercanos a la realidad, en donde, además, invierten tiempo y dinero en formar a sus trabajadores en estos aspectos, con una verdadera cultura preventiva, en donde es más importante la seguridad, que la producción.

La seguridad de las personas siempre debe ser una prioridad a cualquier otro aspecto de carácter económico. Esa es la senda a seguir, no te arrepentirás.

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Trabajador y especialista en trabajos verticales y de difícil acceso, Formador de técnicos de trabajos verticales y trabajadores en altura y formador de formadores de ANETVA durante siete años.

Especialista en procesos formativos en el entorno de la altura, trabajos de acceso con cuerda y maniobras de rescate. Miembro del grupo de rescate de montaña de Cruz Roja Madrid. Facilitador formativo en aplicación y protocolos de primeros auxilios a los trabajadores en altura.

Consultor independiente. Actualmente en un proceso de reciclaje profesional y búsqueda de nuevos horizontes.

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6 comments

  1. ANSELMO BUSTINDUY

    Todos artículos muy interesantes y clarificadores. El último que he leído de Chema Lanillos me recuerda a mi y a mi equipo de trabajo hablando con nuestros compañeros ( bomberos) tratando de convencer y concienciar de la importancia de la PRL en nuestros servicios. Nos gustaría charlar algún día.sería estupendo, que nos diera su opinión sobre nuestra aventura de implantación de PRL en los servicios de bomberos, en nuestro caso en trabajos en altura. Un saludo. Mi nombre es Anselmo bustinduy de GPRA BOMBEROS DE BURGOS.

  2. Frank Gras

    Me pareció un excelente artículo y espero que lo lean esponentes de Irata (que han usado durante muchos años equipos como el shunt) y uno que otros fabricantes de equipos como Petzl (que insiste en ampliar en sus catálogos de ventas, con técnicas completamente fuera de las leyes). Muchas gracias y saludos

  3. Borja Moriano

    Interesante artículo, poniendo los puntos sobre las “íes”.
    Un saludo y gracias por compartir conocimientos y experiencias.

  4. David

    Buen artículo, haber si nos damos cuenta de que lo que tenemos entre manos es tan importamte como la vida misma, un saludo Chema!

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