Sistemas anticaídas en escalas fijas: ¿obligatorios?

 

Escala fija
© Héctor del Campo – www.verticevertical.com

Las escalas fijas de servicio —o “escaleras de gato”— son estructuras metálicas fijadas de manera permanente que permiten el acceso ocasional a tejados, pozos, silos, antenas, torres de refinerías de petróleo, chimeneas y otras zonas de acceso restringido. Su uso suele plantear ciertas dudas relacionadas con la prevención de caídas en altura. ¿Debe utilizarse algún sistema anticaídas complementario o es suficiente por sí sola la protección circundante que deben incorporar obligatoriamente?

En primer lugar conviene recordar que el uso de escalas fijas está regulado por el RD 486/97 sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo.

Entre otros requisitos, este RD establece que las escalas fijas que tengan una altura superior a 4 metros dispondrán, al menos a partir de dicha altura, de una protección circundante. Esta medida no será necesaria en conductos, pozos angostos y otras instalaciones que, por su configuración, ya proporcionen dicha protección (anexo 1, párrafo 8.4).

También indica que para alturas superiores a 9 metros deben instalarse plataformas de descanso cada 9 metros o fracción, si bien no obliga a interrumpir la escala: estas pueden colocarse, por ejemplo, en un lateral.

La pregunta que cabe hacerse aquí es, ¿es suficiente la protección ofrecida por la “jaula”?

Este sistema de protección tiene ventajas e inconvenientes:

Ventajas:

  • Permiten al usuario descansar durante el ascenso/descenso apoyando la espalda en los propios aros
  • Tienen un efecto psicológico positivo en cuanto que el usuario se siente más protegido.
  • En algunas caídas la protección ofrecida puede ser suficiente: caídas hacia atrás con los pies apoyados en los peldaños.

Inconvenientes:

  • Protección ineficaz en muchos tipos de caídas.
  • Los propios aros pueden producir mutilaciones.
  • No permiten llevar una mochila a la espalda o una bolsa en bandolera. En algunos casos el efecto rebote al engancharse la bolsa/mochila puede hacernos perder el equilibrio.
  • Dificultan el rescate. En caso de accidente, el rescatador debe situarse por encima del accidentado, lo que puede obligarle a tener que salir de la jaula.

El estudio más completo publicado hasta la fecha, Preliminary investigation into the fall arresting effectiveness of ladder safety hoops (David Riches) no deja lugar a dudas: los aros instalados en las escalas fijas de servicio no ofrecen una protección contra caídas suficiente y deberían complementarse con la instalación de sistemas anticaídas normalizados. Puedes leer el estudio íntegro aquí (en inglés).

Escalera de gato

Ahora bien, el citado RD 486/97 no obliga a la incorporación de sistemas anticaídas en este tipo de estructuras. Es más, ni siquiera menciona esta posibilidad. Esto puede llevarnos a pensar que no es necesario, pero si miramos más de cerca otros dos referentes normativos/legislativos veremos que esto no es exactamente así.

El primero, la NTP 408 (escalas fijas de servicio), en su apartado denominado “Sistemas de protecciones personales anticaídas” establece que “su instalación y uso deberá ser obligatorio en todas las escalas fijas”.

Escalera de gato
Dimensiones recomendadas por la NTP 408

Es más, relaciona los sistemas anticaídas concretos que deben ser instalados: dispositivos retráctiles o líneas de anclaje verticales —líneas de vida— rígidas o flexibles, contemplados ambos en la UNE-EN 363.

Si bien las NTP elaboradas por el INSHT no tienen carácter vinculante (al contrario de los reales decretos) sí que profundizan en aspectos técnicos que mejoran claramente la seguridad y por tanto deben ser tenidas muy en cuenta a la hora de realizar la valoración de riesgos.

El segundo referente legislativo, sin duda el más importante, no es otro que la propia Ley 31/95 o Ley de Prevención de Riesgos Laborales. A través de de su Artículo 16: Plan de prevención de riesgos laborales, evaluación de los riesgos y planificación de la actividad preventiva, establece que el empresario debe evaluar los riesgos y a adoptar las medidas necesarias para eliminarlos si es posible, y si no es así, minimizarlos y controlarlos. En el caso de las escalas fijas de servicio queda claro que sí es posible minimizar el riesgo de caída a distinto nivel —recordemos que la jaula por sí sola no impide una caída—, así que, ¿por qué no hacerlo?

Referentes normativos y legislativos consultados

NTP 408

RD 486/97 

Ley 31/95

UNE-EN 363

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Soy cofundador y administrador de este blog, al que me dedico como hobby. Supervisor IRATA L3, supervisor, instructor y examinador ANETVA, instructor y examinador EPCRA. Actualmente trabajo como supervisor IRATA en proyectos eólicos marinos.

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