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Rigging: 8 sistemas de suspensión para verticales

 

Fraccionamientos, desvíos, desembragables, recuperables, tirolinas… La instalación de sistemas de suspensión para trabajos verticales es una de las tareas con mayor carga de responsabilidad que debemos acometer en el día a día: ahí van 8 ejemplos prácticos.

Trabajos verticales, rope access
Trabajos verticales

Normativa

Si bien la instalación de sistemas de acceso por cuerda viene recogida en la legislación europea específica (Directiva 2009/104 CE, RD 2177/2004 en España), la información que ofrece esta última sobre este punto concreto es escasa y muy limitada:

a) el sistema constará como mínimo de dos cuerdas con sujeción independiente, una como medio de acceso, de descenso y de apoyo (cuerda de trabajo) y la otra como medio de emergencia (cuerda de seguridad).

Y ya está. Si queremos pautas sobre tipos de instalación, ángulos en desvíos, reparto de cargas, distancia entre anclajes, sistemas desembragables y demás debemos consultar los códigos profesionales de las principales asociaciones profesionales de trabajos verticales: IRATA, ECRA (ANETVA, FISAT, SFETH, SOFT), y SPRAT principalmente.

Hoy día, las pautas ofrecidas por estas asociaciones son muy similares aunque no idénticas y existen ciertas diferencias. No entraré a valorar aquí cuáles son mejores o más seguras aunque sí quiero recalcar que, cuando hablamos de buenas prácticas —y aunque a algunos fanáticos de algunas asociaciones les cueste aceptarlo—, no existe un código profesional “superior” a otro: a día de hoy todas las arriba mencionadas ofrecen soluciones seguras y eficaces para las distintas situaciones que se dan en acceso por cuerda.

Sistema básico

acceso por cuerda
3 configuraciones de sistemas básicos © Granvertical

De acuerdo a la citada directiva europea que regula —entre otros— las técnicas de acceso por cuerda, una instalación básica para trabajos verticales debe contar con una línea de trabajo y otra de seguridad independientes. El modo más sencillo —que no el único— de conseguir esto es que cada sistema esté compuesto por su propio dispositivo de anclaje, conector, nudo y cuerda, de manera independiente y separada.

Y aquí es necesaria una aclaración: por independiente no se refiere necesariamente a “separados”, sino más bien a que, de sobrevenir un fallo en cualquiera de los elementos individuales de un sistema, la seguridad del otro sistema no se vería comprometida.

Un ejemplo: si dispongo de dos anclajes y en lugar de fijar cada cuerda a un único anclaje mediante un nudo, digamos de ocho, las fijo a ambos anclajes simultáneamente mediante un ocho de doble gaza (uno por cuerda), ambos sistemas, aún estando conectados entre sí, seguirán siendo independientes pues cumplirían con esta premisa: aquí, el fallo de un anclaje, mosquetón, nudo o cuerda del primer sistema no comprometería la seguridad del segundo.

Es más, siendo perfectamente válida y segura una instalación basada en sistemas separados (lo que se denomina como «sistema mínimo» o «básico»), siempre será objetivamente más segura esta última configuración pues, al repartir la carga de la cuerda de trabajo sobre dos anclajes, reducimos en un 50% la probabilidad de que éste falle.

Por supuesto, en trabajos verticales esto es hilar muy fino (los anclajes deben ser siempre a prueba de bombas y no debería ser necesario repartir cargas como ocurre en actividades deportivas) pero, como siempre, la base de la seguridad es saber qué se hace y por qué se hace.

Fraccionamiento corto

Fraccionamiento
Fraccionamiento corto en grúa portuaria, Valencia. © Héctor del Campo

Un fraccionamiento corto es un sistema de suspensión que permite dividir una tirada en dos o más secciones mediante la utilización de anclajes intermedios. Se diferencia del fraccionamiento largo en la menor distancia que separa las cuerdas que vienen del anclaje superior de las que salen del anclaje intermedio, de manera que podemos alcanzarlas fácilmente con la mano. Normalmente esta distancia no supera 1 m.

Son tres las funciones principales de este tipo de instalación:

1. Evitar un obstáculo: si la cuerda roza en un elemento estructural agresivo (cortante, caliente…), puede ser más efectivo fraccionar la cuerda que instalar un protector de cuerda.
2. Posicionarse mejor: junto con el desvío y las triangulaciones, es uno de los métodos más utilizados para reposicionar las cuerdas, aunque tiene la desventaja de no ser un sistema desembragable (situación de rescate).
3. Limitar el efecto chicle de las cuerdas: muy útil en tiradas de más de 50 metros, especialmente si tenemos que alternar ascensos con descensos.

Instalación

Anclajes: en función de las necesidades podemos fraccionar una o dos cuerdas utilizando siempre —al igual que en los sistemas básicos— al menos un anclaje por cuerda, triangulados o no.

Comba: a diferencia de lo que ocurre en el ámbito deportivo, donde se dejan combas pequeñas para limitar el impacto en caso de rotura del anclaje inferior, en sistemas de acceso por cuerda no se contempla esta posibilidad —debe ser eliminada en origen— y es recomendable dejar una comba de alrededor de 1,5 m: de este modo se facilita enormemente la maniobra con víctima (se realiza igual que un cambio de cuerda) en caso de que tengamos que realizar un rescate.

Fraccionamiento largo

Hablamos de fraccionamiento largo cuando la distancia que separa las cuerdas que vienen del anclaje superior de las que salen del anclaje intermedio es suficiente como para no poder alcanzarlas con la mano desde una posición de suspensión. Estos normalmente superan los 2 metros pudiendo llegar a 5 o más.
Se utiliza principalmente en situaciones en las que debamos hacer un cambio de cuerda largo en el que no podemos alcanzar las cuerdas a las que queremos acceder.

Aplicación práctica de un fraccionamiento largo © Granvertical

Una aplicación práctica muy habitual de este tipo de instalación es el trabajo en puentes con acceso desde arriba. Si, por ejemplo, tenemos que acceder al pilar de hormigón de un viaducto de autopista, tendremos que instalar un sistema básico, descender por él hasta alcanzar la parte inferior del tablero del puente y a partir de ahí progresar horizontalmente en artificial (taladrando el tablero e instalando anclajes expansivos, por ejemplo) hasta alcanzar el pilar. Una vez ahí, reaseguramos las cuerdas que vienen de arriba en otros dos anclajes dejando una gran comba.

De este modo, en los sucesivos accesos a dicho punto de operación no será necesario progresar en artificial (lento, trabajoso, mayor riesgo objetivo) sino que bastará con hacer un cambio de cuerdas.

Instalación
Anclajes: seguiremos las mismas pautas que para los sistemas básicos.
Configuración: la comba deberá ser muy generosa (aproximadamente el doble de la distancia horizontal entre anclajes) para facilitar la maniobra de acceso y, sobre todo, la de rescate en caso de tener que acceder a la víctima a mitad de cambio.

Desvío

Como su nombre indica, se trata de un tipo de instalación cuya función no es otra que desviar las cuerdas de su vertical o tiro original. Distinguimos dos tipos de desvíos: los desvíos de instalación y los desvíos de progresión: los primeros se instalan normalmente en la zona por la que transitamos a pie plano (la cubierta de un edificio por ejemplo) mientras que los segundos los encontraremos en la propia vertical. La particularidad de estos últimos es que debemos configurarlos para que seamos capaces de franquearlos mientras progresamos por las cuerdas.

Desvío cuerdas
Desvío de instalación en cubierta de edificio © Granvertical

Dentro de los desvíos de progresión diferenciamos dos tipos:

1. Desvío de posicionamiento

Se utiliza para conseguir una posición de trabajo óptima. El fallo de cualquiera de los propios componentes del desvío no supone ningún riesgo más allá de un ligero péndulo.

Instalación
Para facilitar su paso, este tipo de desvíos no deberían superar los 2 metros y los 20º. Bastará con un anclaje, un anillo de cinta y tres mosquetones: uno en el anclaje y dos en el extremo del anillo. De este modo podemos superar el desvío tanto en ascenso como en descenso teniendo las cuerdas conectadas al desvío en todo momento (conectar siempre las cuerdas al segundo mosquetón antes de desconectarlas del primero).

2. Desvío de seguridad

Se utiliza para alejar las cuerdas de un elemento peligroso (borde cortante/punzante/caliente, elementos móviles que puedan atrapar las cuerdas, etc.). El fallo de cualquiera de los elementos que lo componen suponen un riesgo para la seguridad del sistema principal o para el propio trabajador.

Desvío cuerdas
Desvío de seguridad © Granvertical

Se consideran también desvíos de seguridad aquéllos que superen los 2 m o los 20º. En estos casos, aún cuando no existiera contacto con un elemento estructural, en caso de fallo del desvío o de desconexión accidental de las cuerdas del mismo (por un error de manipulación, por ejemplo), se produciría un péndulo descontrolado y sobre todo una situación en la que no podríamos alcanzar de nuevo el desvío.

Instalación
Serán necesarios al menos dos desviadores, cada uno con su anclaje y elementos independientes. Cada desviador se conectará a las dos cuerdas. Si la longitud del desviador (la cinta o cuerda que desvía las cuerdas) mide más de 0,5 m, la configuraremos de manera que cada desviador cuente con un punto de conexión a una distancia de unos 40-50 cm del mosquetón que conecta las cuerdas: de este modo podemos anclarnos a ellos con nuestros elementos de amarre para facilitar la maniobra. Esto se puede conseguir conectando dos anillos de cinta entre sí o utilizando trozos de cuerda con un nudo a la distancia requerida.

Tirolinas

Tirolina diagonal con bloqueadores
Rápel guiado multidireccional con bloqueadores © Granvertical

Las tirolinas constituyen uno de los sistemas de suspensión más complejos y delicados de instalar. El ángulo formado por los segmentos de cuerda una vez suspendida la carga suele ser relativamente alto, en torno a los 140º, lo que genera grandes tensiones en todo el sistema y especialmente en los anclajes.

triángulo de fuerzas
Carga en anclajes en función del ángulo de una tirolina

Los usos de estos sistemas son muy variados aunque se suelen utilizar principalmente para desplazar una carga o para posicionar unas cuerdas de acceso en un punto concreto. En ambos casos las precauciones a tomar durante su montaje son las mismas:

• Los anclajes serán siempre a prueba de bombas

• Si se usan anclajes 795 A (fijos) o estructurales, se montarán repartidores de carga

• Se usarán siempre dos cuerdas portantes

• Para evitar sobrecargar el sistema, la tensión de las cuerdas portantes puede hacerse mediante polipasto 3:1 del que no traccionarán más de dos personas

• Tensar cada cuerda por separado. Recuerda que no es necesario tensar a tope el sistema: lo justo para que la carga esté libre de obstáculos

• Una vez tensada, una tirolina pierde tensión rápidamente. Si no la usamos inmediatamente, (en los siguientes 10 minutos) puede ser necesario volver a añadir tensión al sistema

• Las cuerdas portantes deberán ser siempre desembragables al menos en uno de sus extremos, idealmente en ambos

• No bloquearemos NUNCA las cuerdas mediante dispositivos dentados (poleas bloqueadoras, bloqueadores…), sino con descensores

• Los descensores que controlan las cuerdas deberán estar perfectamente juntos para que puedan ser manipulados simultáneamente por una sola persona en caso de necesidad. Eso significa colocar los anclajes juntos y, si usamos anillos de cinta, asegurarnos que tengan la misma longitud.

Si quieres profundizar sobre el tema te recomiendo la lectura de dos posts publicados anteriormente: Triángulos de fuerzas: lo que hay que saber, y Posicionamiento y rescate en tirolinas: 5 ejemplos prácticos.

Desembragables

Un sistema desembragable es un sistema que permite liberar la tensión de una cuerda en la que esté suspendida una carga. En un sistema de suspensión para trabajos verticales permite evacuar a una persona sin necesidad de descolgar a un rescatador. El más básico consiste en fijar las cuerdas de trabajo y anticaídas a los anclajes de cabecera mediante un descensor en lugar de hacerlo mediante un nudo.

Rigging, offshore
Sistema desembragable durante trabajos de montaje en el mar del Norte © Manuel Guerrero

Respecto a saber qué dispositivos son adecuados para este fin y si ésta es una práctica segura, permitida o regulada (lo está), dos consideraciones:

1. Los límites de uso de un dispositivo (un descensor en este caso) los marca el fabricante. Por tanto, si en el libro de instrucciones del dispositivo viene recogido este uso puedes aplicarlo sin dudarlo.

2. Generalmente, los fabricantes que contemplan este uso certifican sus productos bajo norma EN 341:2001 sobre dispositivos de rescate, por lo que en estos casos dicho uso viene respaldado por una norma técnica.

En definitiva, los sistemas desembragables suponen una solución muy adecuada en numerosas situaciones que deberíamos incluir más a menudo en nuestros planes de rescate.

Sistemas recuperables

Se trata en un sistema de acceso por cuerdas que puede ser desmontado / recuperado desde el suelo. También es conocido como «rápel recuperable» y, como la mayoría de las técnicas utilizadas en trabajos verticales, procede del ámbito deportivo.

Rapel recuperable
3 ejemplos de rápel recuperable © Granvertical

Este tipo de instalaciones es de gran utilidad en diversas situaciones, y pueden montarse tanto a distancia (desde el suelo) como desde la propia estructura que soporta las cuerdas.

Un ejemplo de montaje a distancia —y quizás el más habitual— consiste en lanzar las cuerdas desde el suelo por encima de alguna estructura (una viga por ejemplo). Se suele utilizar en el interior de naves industriales de poca altura.

Un ejemplo de montaje desde la propia estructura serían las cabeceras con acceso en progresión artificial —horizontal o vertical. Después de “meterte” 20 metros de artificial horizontal (por ejemplo por una estructura metálica bajo cubierta) y realizar la tarea prevista, siempre será más rápido —e indudablemente más seguro— volver al suelo mediante un rápel recuperable y no teniendo que pegarse otra excursión “en artifo”de vuelta con los riesgos que este tipo de maniobras siempre implican.

Existen numerosas aplicaciones y técnicas que, para no alargar este ya de por sí extenso artículo, puedes consultar en el post Cómo montar un rápel recuperable: 6 ejemplos prácticos.

Conclusión

Las posibilidades de configuración cuando hablamos sistemas de acceso por cuerda son infinitas. Si a ello le sumamos que el responsable del montaje lo es también, por extensión, de la vida de todas y cada una de las personas que se van a colgar de estos sistemas, no cabe duda de que un conocimiento exhaustivo de los riesgos específicos, del material y de las técnicas deben constituir el punto de partida mínimo exigible a todo profesional del acceso por cuerda. Y, como siempre en estos casos, la manera más segura de alcanzar este punto de partida pasa por ¡formarse primero y practicar mucho después!

retro

Por Héctor del Campo

Soy cofundador y administrador de este blog, al que me dedico como hobby. Supervisor IRATA L3, supervisor, instructor y examinador ANETVA. Actualmente trabajo como supervisor IRATA en proyectos eólicos marinos de reparación de palas.

9 respuestas a «Rigging: 8 sistemas de suspensión para verticales»

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